¿Qué hacer si un Perro se pone Celoso por la Pareja de su Amo?

Aunque la relación amorosa haya tenido un buen comienzo con el perro, es probable que la mascota tenga preferencia por su amo y en algunas ocasiones obedece únicamente a esa persona sin problema alguno; sin embargo, las cosas cambian cuando el cónyuge entra en juego, porque el animal llega al grado de ignorarle e incluso no voltea a verle, como si no existiese.

Tal como los humanos, el perro es capaz de aprender a través del juego; un ejemplo de ello es el ejercicio de “la jauría”, el cual consiste en formar una rueda con la familia o amigos, bloqueando el acceso del can. Una vez que el cerco se haya formado, será necesario que todos hablen, rían y jueguen sin prestar atención al celoso peludo, quien tratará de incorporarse y ladrará, momento en el cual habrá que romper el grupo para alejarse del animal y formar otro círculo en otro sitio lejos del animal; es importante repetir este proceso hasta que la mascota se canse y permanezca en su lugar, mostrando una actitud de enfado. Tal vez parezca algo simple para el humano, pero en lenguaje canino significa una lección de buenos modales.

¡Hay que tomar las cosas en serio!

En apariencia, los celos tienen su lado cómico e incluso pueden parecer algo divertido, pero con el paso del tiempo, se pueden convertir en una situación preocupante, especialmente cuando el perro se trepa a la cama y no hay poder humano que haga frente a esos dientes afilados si la pareja de su amo intenta acomodarse en ese lugar; lo mismo aplica para esos momentos en que el propietario está fuera de casa y el animal desobedece a las demás personas, adoptando un comportamiento similar a un niño berrinchudo.

Lo anterior puede volverse un verdadero peligro, sobre todo cuando se trata de animales de gran tamaño que comienzan a filtrar síntomas claros de amenaza o convierten la vida de la pareja en un verdadero infierno, al interrumpir prácticamente cualquier momento de la relación amorosa de su amo.

En ocasiones, las parejas acaban por cansarse de los perros celosos y no logran superar ese obstáculo, situación que tiene un triste desenlace como la separación de los cónyuges o el abandono del animal. Por ello, es necesario que el amo restablezca el orden tan pronto como sea posible, antes de que la situación escale a un nivel intolerable.

Para devolver el equilibrio entre el perro y la pareja de su amo, toda la familia debe asumir el compromiso de educar a la mascota y definir claramente los límites. Puede que las cosas se pongan algo difíciles en el camino, debido a que el animal intentará recuperar el control de la situación; sin embargo, es necesario mantenerse firmes para lograr resultados contundentes.

En este proceso, es muy importante recordar que todo perro es un animal inteligentísimo, capaz de montar todo un drama para conservar su dominio; por lo que al principio tratará de llamar la atención de su amo o del cónyuge mediante una actitud de víctima. Si el dueño cede en ese punto, la mascota se habrá anotado un triunfo y por lo tanto, el esfuerzo no servirá de nada, así que la principal recomendación es no ceder a conductas lastimeras del animal.

La Fórmula contra los Celos.

Es muy simple ganarle terreno a un perro celoso y posesivo; solo basta con que la pareja de su amo se involucre al 100% en el entrenamiento, los paseos, la alimentación y sobre todo en el tiempo dedicado a jugar con el animalito. Lo anterior tiene el plus de establecer una convivencia equilibrada entre ambos y formar un vínculo bastante sólido.

Fuera de la recámara. Al mismo tiempo, el amo deberá sacar al perro de su habitación y asignarle un rincón exclusivamente para él, acondicionando el área con un tapete, una casita o una almohada cómoda en un sitio acogedor, donde el animal se sienta a salvo y pueda sentirlo como su guarida o cueva.

Que trabaje para ganar privilegios. Además, será necesario limitar los privilegios del perro durante algún tiempo, por ejemplo: subirse al sillón o la cama solo estará permitido cuando el can se lo haya ganado. Lo anterior ayudará a marcar claramente los límites entre la mascota y su amo; si el proceso se torna tenso o el animal no obedece, va ser necesario amarrarlo para evitar una reacción muy intensa y habrá que repetir esta etapa del entrenamiento.

No hay caricias gratuitas. Tal como ocurre con los privilegios, las caricias también deben limitarse y solo serán reservadas para aquellas ocasiones en que el perro obedezca: si hace lo que se le pide, es momento de premiarlo; en caso contrario, el can no podrá recibir nada. En pocas palabras, resulta importante mencionar que las muestras de afecto solo están permitidas si el animalito se las ganó. En caso de que el perro acuda a la pareja de su amo, es necesario poner atención a la reacción del can, a fin de no caer en el chantaje montado por el inteligente peludo; de este modo, se requiere que tanto el dueño como su cónyuge sean congruentes a la hora de dar premios: una recompensa solo será posible a cambio de una orden obedecida.

Es importante que el perro se acostumbre a no recibir recompensas o muestras de afecto cada vez que lo demande, lo cual le hará entender claramente que no gobierna el tiempo de su amo y que conseguirá la atención posteriormente, cuando así lo decida su dueño.