¿Qué Hacer si un Perro Tiene Miedo de Subirse a un Carro?

Este artículo está dedicado a todas esas personas que tienen problemas cuando intentan disfrutar de un agradable paseo en carro con su perro. Enseguida se incluye información que explica los motivos detrás de este problema; además, se comparten varios consejos para que las mascotas le pierdan el miedo a subirse en un automóvil y aprendan a viajar despreocupadamente.

¿Por qué a un Perro le da Miedo Viajar en Carro?

Cuando un perro odia el carro, es capaz de vomitar sobre los asientos y ponerse insoportable durante cualquier paseo, sin importar si se trata de un viaje corto o uno prolongado; además, subirlo al vehículo es todo un reto y cada vez se vuelve más difícil hacerlo.

Generalmente, este miedo a viajar en auto tiene su origen en una mala familiarización, porque posiblemente el can no había sido transportado anteriormente ni ha asimilado la experiencia de la mejor manera.

Por lo general, los perros tuvieron una mala experiencia al viajar en un automóvil cuando eran pequeños y como resultado, la pasarán bastante mal si no utilizan el carro regularmente, porque no han tenido una buena familiarización.

Paciencia. Lo ideal es comenzar con tantos paseos breves como sea posible, a fin de que el perro se acostumbre a la experiencia y se familiarice con el espacio del carro. Tal vez las cosas se pongan feas y resultan todavía más amenazantes cuando el interior acaba salpicado de vómito; sin embargo, es necesario hacer acopio de paciencia y darle vuelta a la página, porque el esfuerzo valdrá la pena con el paso del tiempo.

Para esta etapa del proceso, conviene colocar una lona sobre los asientos, mientras el animalito se acostumbra a viajar en automóvil; en caso de que siga vomitando a pesar de varios días de práctica, será necesario acudir con un veterinario, quien podrá prescribirle algún medicamento para las náuseas.

Experiencias Positivas en el Coche

Para un perro, no hay nada mejor que subir a un carro y ser recibido con una bonita sorpresa; en este caso, lo más recomendable será formarse el hábito de darle un premio o una golosina cada que ingrese al vehículo detenido y con el motor apagado. Una vez arriba, será necesario darle una caricia y dejarlo bajar, a fin de que el animal relacione el automóvil con experiencias positivas. Lo ideal es repetir esta actividad cuantas veces sea necesario.

El siguiente nivel. Una vez que el perro haya ganado esa primera batalla y se haya hecho a la idea de permanecer en el carro, habrá que elevar el nivel de dificultad en forma gradual, añadiendo otros elementos a la experiencia de viajar en automóvil:

👉 Encender el motor durante un minuto y luego apagarlo. Repetir esta operación en varias ocasiones y hacerlo cada vez por más tiempo, hasta lograr que el pasajero perruno permanezca en el interior sin estresarse.

👉 En cuanto el perro se haya acostumbrado al cabo de varios intentos en días o semanas, las reglas para obtener una recompensa deberán modificarse: solo podrá recibir una golosina o caricia hasta que finalice el ejercicio y salga del vehículo, tras haber permanecido al interior con el motor encendido.

Comenzar con viajes cortos. Lo ideal es comenzar con viajes cortos acompañados por largas caminatas, sin importar que el perro apenas haya estado en el carro por unos cuantos metros, porque la idea básica es que el perro se acostumbre a la idea de movimiento y aumentar progresivamente las distancias del traslado en automóvil hasta que finalmente asocie este tipo de paseos con una experiencia agradable.

¿Sabías qué?

Una vez que el perro haya aprendido a disfrutar los paseos en automóvil, habrá que ocuparse de su seguridad durante los viajes y afortunadamente, existen varias alternativas en el mercado, entre ellas una caja transportadora o Kennel, un arnés de seguridad que se abrocha a la correa o una malla de protección. Dichos artículo evitarán que el animal salga disparado durante un accidente o huya despavorido en caso de que haya alguna abertura.