Consejos para Entrenar a los Perros que Temen a Desconocidos

Puede que algunos perros se porten bien y sean cariñosos con su dueño, sin embargo, las cosas son completamente diferentes cuando se topan de frente con un desconocido; tal pareciera que la confianza y la desenvoltura del cuadrúpedo se desmoronan en un tris sin razón alguna. Afortunadamente, los expertos en comportamiento canino se han dado a la tarea de encontrar una causa y vislumbrar una posible solución, tal como explicamos a continuación.

¿Cómo controlar el Miedo de mi Perro con las Personas Desconocidas?

La raíz de su miedo. Generalmente, la mala familiarización o el maltrato que un perro haya sufrido producen reacciones muy específicas ante una persona desconocida: arrancar a toda velocidad, meter la cola entre las patas o adoptar una postura amenazante (con el pelo erizado, gruñidos y arrugando la nariz). De este modo, lo más importante es guardar la calma y tener paciencia, debido a que el temor no se erradica de la noche a la mañana y el cambio de comportamiento será gradual.

Por lo anterior, se requiere avanzar lentamente y respetando el ritmo que el perro lleve, fomentando el contacto con la raíz de su angustia en forma gradual.

Las visitas. Conviene que las visitas ignoren completamente al perro miedoso, sin siquiera mirarlo fijamente, ni mucho menos intentar acariciarlo; además, se aconseja que los desconocidos eviten movimientos bruscos en presencia del can.

De igual modo, habrá que tener especial cuidado con la gente que llega o se va de casa, así como aquellas personas bulliciosas, porque justo en esos momentos puede detonarse una crisis y en consecuencia, el perro es capaz de soltar una mordida. Lo más conveniente es alejar al can cuando se está recibiendo a las visitas o despidiéndose de ellas.

Salida de emergencia. El perro miedoso siempre debe contar con espacio suficiente que le permita sentirse cómodo y con una salida de emergencia ante un desconocido que le provoque angustia; por tal razón, no se aconseja presentarlo en un espacio reducido o junto a una pared que lo acorrale.

En pocas palabras, el perro debe contar con espacio suficiente para sentir que puede huir libremente; este consejo es vital, porque incluso los animales más tranquilos pueden tener reacciones inesperadas y agresivas frente a una amenaza.

Todo a su tiempo. Se aconseja dejar que el perro se acerque a su ritmo, tomándose su tiempo para olfatear a las visitas y conocerlas lentamente.

Encuentro amistoso. Se aconseja platicar previamente con las visitas y explicarles que hay un perro miedoso en casa, por lo que deberán mostrarse amistosas con él e incluso ofrecerle alguna golosina; la clave en esta etapa es que no lo miren fijamente y no se inclinen hacia él. Además, es aconsejable que le ofrezcan alimento o un premio de manera indirecta, haciéndolo de lado.

La alternativa del juego. Si se trata de un perro juguetón, será conveniente pedirle a las visitas que le lancen una pelota y se pongan a jugar con él; vale mucho la pena aprovechar esta oportunidad, porque el perro entenderá que los desconocidos son amigables.

Dinámica de Acercamiento para Visitas

Si una visita es amante de los animales y quiere poner su granito de arena para la rehabilitación del perro, puede involucrarse en la siguiente dinámica de acercamiento:

👉 La visita deberá colocarse de espaldas al animalito y en esa posición, extender una de las manos hacia atrás para ofrecerle alguna golosina.

👉 Una vez que el can ha ganado confianza, la visita deberá darle un premio, pero en esta ocasión, tendrá que hacerlo de costado, sin mirarle directamente a los ojos.

👉 Si el perro ha llegado hasta este punto, seguramente aceptará colocarse de frente a la visita para recibir la tercer golosina que se le ofrece.

¿Sabías qué?

En cuanto el perro haya superado esta primera etapa, será conveniente sacarlo y exponerlo cada vez más al contacto con gente desconocida; sin embargo, el progreso debe ser gradual, sin rebasar los límites del animal, porque podría producirse un retroceso. En esta fase, es conveniente evitar que la gente lo toque bruscamente, sobre todo si el can lleva puesta su correa; además, será necesario explicarle a las personas que únicamente pueden acariciarle el pecho, lentamente y sin estrujarlo.