¿Qué hacer si un Perro le tiene Miedo a los Niños?

El miedo a los niños es un problema bastante común y sucede hasta con los mejores perros, incluso con aquellos que son sociables con casi todo el mundo y se comportan casi perfectamente, excepto cuando un niño se les acerca, momento en que hacen todo lo imposible para librarse de los pequeños, desde correr para ponerse a salvo, hasta ladrar compulsivamente. Por suerte, los expertos en comportamiento canino han dado en el clavo y resulta fácil corregir este comportamiento gracias a la información que se comparte enseguida.

El Origen de su Angustia

El miedo está detrás de un perro que ladra o trata de salir corriendo frente a un niño, así que más vale comprender esta reacción y trabajar en consecuencia; en ocasiones, su temor puede deberse a malas experiencias e incluso traumas, por ejemplo, haberse topado con algún pequeño monstruo que lo haya agredido en el pasado o haya azotado la puerta de la casa en algún momento de la vida. De este modo, resulta conveniente hacerle saber al can que existen pequeñines lindos, quienes aman y respetan a los animales.

Tal vez ese último consejo no resulte muy sencillo, especialmente por la barrera del lenguaje; de este modo, vale la pena hacer un acopio de paciencia y avanzar poco a poco, tomando en cuenta que el animal avanzará a su ritmo y por tal motivo, no se recomienda forzar un acercamiento con los niños, especialmente al principio, momento en el cual podría detonarse una reacción agresiva e incluso podría derivar en un accidente o una mordedura.

¿Cómo hacer para que un Perro no tenga Miedo a los Niños?

Si un perro le tiene miedo a los niños, se aconseja seguir varios pasos que le ayudarán a manejar la situación y le permitirán controlar su respuesta gradualmente.

👉 Para comenzar, conviene ubicar un kínder o una escuela cercana a casa; la idea es llevar al perro en carro hasta la entrada del local, justo a la hora del recreo, con la finalidad de acostumbrarlo poco a poco. El animal estará listo para el siguiente paso cuando la situación no le produzca angustia.

👉 Estacionar el carro justo enfrente a una escuela cuando salgan los niños de clase; la primera vez basta con que el perro no baje del vehículo, salvo en el caso de que el animal no reaccione. En este paso, se vale intentarlo cuantas veces sea necesario hasta que can tolere esta situación sin experimentar angustia alguna.

👉 Una vez que el perro haya ganado más confianza, será necesario regresar con él hasta la puerta del colegio y permanecer a pie, manteniéndolo sujeto a una correa. Puede que el can experimente angustia en un inicio, por lo que en ese caso no conviene esperar mucho; la idea de este ejercicio es que su amo conserve una actitud neutra, calmada y serena, porque él es quien marca la pauta para reaccionar: si el animalito percibe que la situación no inquieta a su amo, sentirá que todo está en orden y no tiene por qué sentirse temeroso.

👉 A fin de que el perro se olvide de los niños, se aconseja llevarlo hasta la escuela y ponerse a jugar con él o desviar su miedo hacia algo que le guste.

👉 La siguiente fase es el acercamiento con los niños que salen de la escuela y para tener éxito, conviene respetar el ritmo del perro y prestar atención a sus reacciones.

👉 Si el perro responde positivamente en esta etapa, será necesario pedirle a un niño que se le acerque con algún premio en la mano; lo recomendable es que el pequeño llegue desde un costado o a la altura del lomo, a fin de evitar las miradas fijas. Además, se aconseja tener paciencia y darle su tiempo al perro para que se acerque a tomar la golosina; no se vale decirle algo, ni incitarlo, porque esto podría generarle estrés.

👉 En caso de que el perro reaccione bien, convendrá permitir que más niños se vayan acercando gradualmente. Atención: si el animal se angustia, no se vale tratar de tranquilizarlo, porque esto podría fortalecer su miedo; lo aconsejable es mantenerse neutros y calmados.

Luego de algún tiempo, el miedo del perro irá desapareciendo gradualmente; sin embargo, puede sufrir una recaída si se encuentra con un pequeño monstruo que llegue a amenazarlo con un palo.

¿Sabías qué?

Un niño y un perro no logran comprenderse del todo; por tal motivo, existe una alta posibilidad de reacciones impredecibles que pueden detonar agresiones y accidentes en ambos lados de la moneda. De este modo, no se vale dejarlos solos bajo ninguna circunstancia.