¿Qué hacer con un Perro que se la pasa Ladrando?

Cuando los ladridos de un perro generan quejas de los vecinos, el dueño se enfrenta al dilema de encerrarlo por más de 8 horas o regalarlo, porque el conflicto se ha instalado en sus vidas. Afortunadamente, esta situación se puede revertir y para ello, el primer paso es entender la raíz del problema; una vez que se descubra la causa, habrá que entender el cómo recuperar el control.

Detectar el Origen

Para comenzar, es necesario hacer una retrospectiva hasta detectar el momento justo en que el perro comenzó a ladrar frenéticamente, debido a que generalmente la solución se relaciona con el surgimiento de un problema.

Miedo

Los ladridos frenéticos pueden deberse a la combinación de al menos dos factores: el miedo y un espacio rodeado de mucha actividad; esto es todavía más estresante si el perro no tiene un refugio cómodo, donde pueda sentirse protegido y como resultado, los ladridos surgirán cuando se sienta inseguro ante cualquier cosa desconocida.

Sustos

Si los ladridos incontrolables surgen repentinamente, posiblemente el origen haya sido un susto que el perro sufrió cuando estaba solo; para estos casos, habrá que investigar el entorno y detectar la situación que detona sorpresa en el animal. Una mascota ladra para tranquilizarse y trata de asustar a los demás, liberando estrés.

Malentendido

El origen de este problema puede ser un mal entendido, el cual comenzó cuando el perro fue reprendido por su dueño tras su primer concierto de ladridos; en este caso, el animal interpretó que ladrar vendría seguida de compañía o juego.

¿Cómo hacer que un perro deje de ladrar?

Una vez que ya se ha detectado el origen de los ladridos, será necesario poner en práctica alguna de las 5 recomendaciones que se incluyen a continuación:

1. Ignorarlo

Cuando un perro ladra para llamar la atención, será necesario darle la espalda e ignorarlo completamente, como si no estuviera; una vez que se calme, habrá que darle una recompensa. No servirá de nada gritarle que se calle, porque eso únicamente hará que ladre más.

2. Paseos

Durante los paseos, el perro tiene una oportunidad de ladrar a su antojo; lo ideal es complementar esta actividad con al menos 30 minutos de juegos por día, 10 de los cuales deberán dedicarse al adiestramiento, a fin de mantenerlo entretenido y ayudarlo a liberar energía.

3. Entrenamiento

Un perro puede aprender a ladrar si se lo piden, pero ello implica aplicar el siguiente método de entrenamiento:

Condicionamiento: esperar a que el perro ladre y felicitarlo inmediatamente, mientras se le asigna una palabra/orden, por ejemplo “habla”. Gradualmente, habrá que estimular los ladridos cuando reciba esa orden y premiarlo si lo hace correctamente.

¿Cómo callarlo? Hacer que el perro ladre con la orden “habla”; si obedece, acercarle al hocico un pedazo de salchicha escondida en la mano. Lo anterior le sorprenderá y dejará de hacer ruido para olfatear, cuando será momento de ordenarle “cállate” y entregarle el bocadillo como premio.

En ambos casos, es necesario repetir y repetir hasta que el animal haya relacionado cada orden con la acción de ladrar o guardar silencio.

4. Desensibilización

Un perro con mucho miedo, ladrará siempre con los mismos ruidos, debido a que los asocia con un estado de angustia; por ello, habrá que borrar ese reflejo mediante la desensibilización, la cual consiste en exponerlo a los estímulos que detonan sus ladridos, mientras su atención es desviada con un juego, órdenes como “sentado” o relacionando su fuente de estrés con alguna experiencia positiva como un paseo. Nota: el perro recibe un premio por guardar silencio; jamás por ladrar.

5. Cero Castigos por Ladrar

Los ladridos son algo natural en los perros y lo hacen por distintos motivos que el humano debe entender: un cachorro ladra como parte de su aprendizaje y se calmará conforme crece; de adulto, lo hará para prevenir y pasará directamente a la agresión si se le castiga.

Información Útil

Los collares contra ladridos deben usarse como la última opción y en casos extremos, porque pueden causar mucho estrés en el perro; además, se reitera la conveniencia del adiestramiento basado en premiar los silencios del can. Asimismo, es importantísimo identificar las causas que detonan el problema, considerando si los ladridos se presentan de forma repentina, si surgen de manera paulatina e incluso la intensidad o frecuencia.