¿Cómo Controlar a un Perro con TOC?

Tal como sucede con los humanos, el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en perros se presenta cuando el animal repite una acción en forma reiterada y obsesiva todos los días, mediante la cual puede ponerse en peligro o infringirse algún daño.

Origen del TOC en Perros.

El TOC en un perro suele detonarse cuando sufre estrés extremo o se siente amenazado por su entorno, desarrollando lo que se denomina “comportamientos centrados en sí mismo”; en consecuencia, el can se ve obligado a enfocarse únicamente en sus sensaciones corporales, a fin de evadir la información intimidante de su alrededor.

Con frecuencia, el estrés extremo de un perro con TOC pudo detonarse por los siguientes factores:

👉 No conoce el entorno a su alrededor y tiene demasiado miedo.
👉 Tiene una mala calidad de vida: encierro en una jaula de laboratorio, cadena muy corta, etc.
👉 Tiene demasiados estímulos alrededor: vive con muchos niños que lo agobian todo el tiempo.
Generalmente, el TOC en perros se manifiesta cuando el can repite obsesivamente alguna de las siguientes acciones:

👉 Correr en torno a un árbol o mueble.
👉 Dar vueltas
👉 Lamerse una sola zona de piel hasta causarse lesiones, también llamadas laceraciones por lamido.

Aunque el perro interrumpe esa acción cuando se le llama la atención, vuelve a la carga apenas unos pocos minutos o segundos después. Una vez que se haya identificado este problema, se debe actuar tan pronto como sea posible para obtener los mejores resultados; la estrategia a seguir incluye trabajar en dos sentidos: el origen y la readaptación.

En ocasiones, hará falta la ayuda de un profesional en conducta canina, quien diseñará una estrategia personalizada; también se recomienda ir con el veterinario para descartar una causa biológica.

Los Primeros Pasos para Ayudar a un Perro con TOC.

En primer lugar, habrá que identificar cuándo empezó el problema y analizar si surgió de manera inesperada o fue avanzando con el tiempo; la idea es detectar un evento que haya marcado la vida del perro, sin importar si se trata de algo ilógico o sin sentido.

En segundo lugar, habrá que preguntarse si el perro se siente familiarizado con el ambiente de su alrededor, si se siente bien adaptado, o si por el contrario se muestra incómodo; incluso sería necesario analizar si se adapta o se altera ante personas y situaciones desconocidas.

Este análisis tiene su razón de ser al recordar que el TOC generalmente se detona cuando el can no conoce bien su entorno.

El tercer punto a revisar es el temperamento del perro: ¿Es dócil? ¿Relajado? ¿Ansioso? Por ejemplo, un can nervioso que vive en una familia demasiado dinámica puede caer en un nivel alto de estrés y tendrá acciones repetitivas para evadirse.

En otras ocasiones, el perro ansioso y con mucho apego por su amo experimentará demasiado estrés cuando se aleja de él o se queda solo en casa, ocasionando laceraciones por lamido.

En cuarto lugar, es útil preguntarse si la raza del perro es propensa al TOC; el bull terrier, el pastor alemán y el gran gastor Pirineo son un ejemplo de ello.

Tratamiento del TOC en Perros.

En cuanto se haya identificado el TOC y su origen, será momento de poner manos a la obra, atendiendo en primer lugar la causa de esa manía y posteriormente enfocarse en el problema, mediante un método de descondicionamiento.

¿Cómo Resolver el Origen de un TOC?

Si una manía surgió de manera espontánea, luego de que el perro relacionará una situación aparentemente normal que lo dejó marcado con un estrés intolerable, se requiere hacer que el animal se enfrente a esa fuente de angustia, a fin de ayudarle a superarla.

El proceso debe ser lento y gradual, escalando el nivel de manera paulatina; por ejemplo: si un ruido le da temor, el primer paso será hacer que el perro lo escuche a lo lejos y posteriormente acercarlo poco a poco, hasta que al cabo de días o semanas pueda estar cerca sin alterarse.

Si se trata de un perro que no está muy familiarizado con su alrededor, habrá que sacarlo poco a poco y enfrentarlo paulatinamente a ese entorno que le genera angustia.

Cuando se trata de un perro que experimenta ansiedad en casa, lo ideal es conseguir un refugio donde pueda sentirse cómodo y seguro; por ejemplo una caja debajo de la mesa que esté prohibida para los niños, una esquina del jardín lo más alejado de la calle, etc. La idea es permitirle momentos de relajación.

Para el caso de un perro ansioso que se lame hasta lastimarse cuando está solo, se recomienda buscar actividades que lo mantengan entretenido; los siguientes ejemplos serán de gran ayuda:

1. Enseñarle un palito de carnaza antes de salir y esconderlo para que lo busque.

2. Conseguir juguetes interactivos o huecos, los cuales se rellenan de croquetas y premios para que el perro se mantenga entretenido un buen rato.

Asimismo, al salir de casa convendrá ignorarlo y no voltear a verlo; lo mismo aplica para el regreso. La finalidad de esto es enseñarle al perro que su soledad es algo normal.

Reglas Básicas para un Perro con TOC

Para todos los casos, se aconseja tener una rutina estructurada con horarios bien definidos, la cual deberá incluir buen rato de ejercicio, algo básico para la relajación del perro con TOC.

El castigo no funciona para perros con TOC, por lo que gritarles solo complicará las cosas. Lo ideal es reaccionar con tranquilidad y paciencia hasta tener el control, cuando será momento del des-condicionamiento: cada vez que el animal tenga un comportamiento indeseable, habrá que ayudarlo a adoptar otro; para lograrlo hay que hacerlo de manera sincronizada.

Nota: el perro no debe recibir premio cuando detenga la acción indeseada, sino hasta que obedezca la orden correctiva (aquella que se utiliza para ayudarlo a sustituir su comportamiento negativo por uno positivo).

Información Útil

A veces, el comportamiento del humano puede estar tras el origen de un TOC canino: un perro bufón y observador podría notar que alguna vez hizo algo y detonó una reacción demasiado efusiva de su amo; como resultado lo repetirá para recibir más atención o un premio. Por ejemplo, algunas mascotas dejan de dar vueltas o interrumpen su concierto de ladridos cuando su dueño se va. En estos casos se recomienda esconderse y espiar al animal para verificar si el comportamiento continúa cuando está solo.