Razas de Perros

La Relación entre el ser Humano y el Perro se remonta a miles de añas atrás, hasta los primeros brotes de la civilización. La mayoría de los estudiosos aceptan que la enorme variedad de razas que existe en la actualidad proceden de un ancestro común; pero se considera que existen excepciones. Aunque a es raro, se pueden encontrar todavía perros salvajes; además del lobo. Existen perros cazadores en África, el conocido Dingo australiano y los coyotes en América.

Se cree que la motivación fundamental para la domesticación de los perros se deriva de la necesidad de hacer más eficiente la cacería en las épocas más primitivas del desarrollo humano, dado que el perro es un magnifico cazador en condiciones naturales, por lo que está dotado de cualidades específicas de conducta individual; pero más que todo, de un sentido de colaboración grupal, por lo que fácilmente puede adaptarse a comunidades hibridas de perros y hombres, para incursiones de cacería.

El perro es un animal social por naturaleza y esa condición se conserva en la domesticidad, de manera que el perro se adapta a la familia humana como si fuera la propia. Recientes estudios muestran que prácticamente toda la conducta de los perros domésticos tiene su referencia en la vida salvaje y que, en términos evolutivos, se desarrolla como una estrategia de adaptación al medio, cuya finalidad es la supervivencia. Estas consideraciones no sólo son interesantes en sí mismas, sino que nos ayudan a comprender al perro y pueden orientar nuestra propia conducta de relación con ellos, pues de la observación se deduce que muchos problemas de interacción se deben a conductas inadecuadas de la gente.

Se piensa que, de todos los animales domésticos, el perro es el que provoca las mayores reacciones emocionales en la gente, y por eso se le llama “el mejor amigo del hombre”; seguramente es así desde los inicios de la cultura, pues el perro ha tenido injerencia en todos los campos del quehacer humano por su gran capacidad de servicio y respuesta afectiva, que se muestra incondicional. El perro es un trabajador en el campo, un guardián para la familia y un excelente compañero.

A través de centurias se han observado sus características y se han venido seleccionando genéticamente por regiones, de acuerdo a las diferentes necesidades y gustos de los grupos humanos, lo que ha dado lugar a la Gran Variedad de Razas Actuales que, en algún tiempo y espacio, fueron concebidas como animales de carga, para tirar de carretas o trineos, proteger la casa, arriar el ganado y muchas cosas más, incluyendo tosa clase de motivos estéticos o emocionales, esto demuestra la inteligencia del perro y su gran versatilidad, lo que se ha destacado en el arte y la literatura.

Pero también, a lo largo de la historia, el perro ha sido objeto de toda clase de abusos, como una forma de canalizar la agresividad y la crueldad humana sobre un ser cuya nobleza le impide defenderse. Actualmente, todavía se cometen errores con los animales y, en especial, con los perros. Pero es más bien efecto de la ignorancia que de la maldad. El objetivo de este sitio web es dar los elementos para construir una relación responsable y feliz entre los perros y la gente.

Origen del Perro Domesticado.

El origen del perro domesticado ha sido objeto de profundos estudios científicos. La investigación sobre el particular, como en tantos otros aspectos de las ciencias naturales, fue iniciada por Carlos de Linneo (1707-1778), quien, en la más importante de sus obras, "Sistema Naturae", incluyó las razas de perros domesticados que consideraba "puras" en el sentido zoológico de la palabra, es decir, aquellas razas que podían distinguirse claramente unas de otras. en 1753, uno de sus alumnos, Erick Lindecrantz ( 1727-1788), presentó su propia tesis, intitulada "Cynographia", en latín. Esta obra constituye uno de los intentos más antiguos de describir la especie de un animal según los métodos preconizados por Linneo en su "Methodus Demostrandi".

En 1756, Lindecrantz editó fragmentos de dicha tesis en sueco, con ciertas adiciones, con el título de "Cynographia" o "Descripción del Perro". Contiene no sólo el primer intento de hacer una clasificación simple por razas, sino también de efectuar una descripción del sentido del olfato del perro, su facilidad en aprender lo que se le enseña, su memoria y capacidad de vigilancia, cualidades todas ellas que desde un principio puso a contribución del hombre y que progresivamente se fueron perfeccionando en el perro con provecho para su amo.

La investigación a mayor escala empezó durante la Segunda Guerra Mundial del siglo XVIII, cuando el zoólogo alemán Pallas (uno de los muchos colaboradores extranjeros de Linneo, que investigaba principalmente en Rusia) y el francés Buffon se interesaron por la ascendencia del perro domesticado. A mediados del siglo XIX, cuando los descubrimientos arqueológicos egipcios en las que se representaban perros tuvieron amplia difusión, y después de la identificación de restos de perros en las antiguas moradas de los lagos suizos, la investigación en esa especialidad se puso seriamente en marcha.

A pesar de los profundos estudios que se han realizado durante un par de siglos, la ciencia no ha podido darnos una respuesta concluyente a la pregunta de cómo llegó a crearse el perro domesticado. Sin embargo, no hay ninguna duda acerca de su clasificación cronológica. En general, se está de acuerdo en que, en común con el lobo, el zorro y el chacal, pertenece a la familia de perro moderno, "Canidae".

Pero cuando se trata de determinar cuándo y dónde y de qué rizoma u origen medular proviene el perro domesticado, las opiniones difieren; las distintas hipótesis que han sido aducidas pueden reducirse a tres posibilidades:

✔ Que desciende del lobo;
✔ Que desciende del chacal;
✔ Que desciende de una especie de perro salvaje hoy extinto, cuyos restos no han sido aún descubiertos.

Nuevos Descubrimientos Científicos.

Estas teorías han sido propugnadas, más o menos enfáticamente, por varios autores, inclinándose algunos de ellos por una sola conclusión, mientras que los demás lo hacían por una combinación de dos de las alternativas, es decir, aceptando que el perro domesticado desciende de un cruce lobo-chacal. En 1972, el investigador finlandés Bjorn Kurten, conferenciante especializado en paleontología (estudio de los fósiles), de la Universidad de Helsinki, informó sobre los hallazgos científicos más recientes. En el "Hundsport" (núm. 6 de 1972), revista oficial del "Club Canino Sueco", escribió:

"No deja de ser extraño que las pruebas más antiguos de la existencia del can no se encuentran en América, sino en España, lo cual prueba que la especie emigró de América a Eurasia en época remota; el hallazgo se remonta a unos 6 a 8 millones de años. Restos menos antiguos de 4 a 2 millones de años, hallados en Norteamérica revela la existencia de un antepasado del lobo de la pradera, el "Canis Latrans". En aquella época existía en Europa un antepasado del lobo, el llamado lobo etrusco, de lugar, por evolución, a la especie actual, el "Canis Lupus". Más adelante, este último arraigo también en el nuevo mundo.

En general, se cree hoy que el perro domesticado desciende de el lobo. No parece ya factible la anterior teoría según el cual el lobo y el chacal eran considerados los antepasados del perro domesticado. En realidad, el lobo es el único miembro de la familia de los "Canidae" que posee la inteligencia y el sentido altamente desarrollado del comportamiento social que caracterizan al perro domesticado. ¿Pero cuándo y dónde se llegó a domesticar al perro? ¿Cuándo se convirtió en "el mejor amigo del hombre", es decir, manso?

Se han estado buscando pruebas en el sudoeste de Asia, en las antiguas culturas de Mesopotamia y en las regiones colindantes. Se consideraba que el perro domesticado descendía probablemente de un lobo bastante pequeña que vivía en aquellas regiones e igualmente en la india. En el poblado de Jarmo (Irak), de la Edad de Piedra, se hallaron pequeñas figuras de alfarería que evidentemente representaban perros de cola encorvada. Las más antiguas de las figuras trataban de 6500 años antes de Jesucristo. También se encontraron huesos fosilizados, pero, en general, parecía tratarse de restos de lobos. Sin embargo, el profesor Magnus Degebl, de Copenhague, probó la existencia de perros domesticados en un poblado británico de la Edad de Piedra en Starr Carr, Yorkshire. Esto se remonta al año 7500 a. C., de manera que es el hallazgo más antiguo de Eurasia. (Un descubrimiento alemán, el llamado perro de Seckenberg, de Francfort, corresponde tal vez el mismo periodo, aunque su edad no ha podido comprobarse con exactitud).

Algunos hallazgos que han tenido lugar en puntos de Dinamarca, donde existían montones de conchas de moluscos comestibles y otros desperdicios que indicaban la existencia de habitaciones humanas prehistóricas, datan de la Edad de Piedra, pero tienen unos mil años menos que el perro Starr Carr.

Todo esto parece indicar que el hombre no empezó a domesticar al perro hasta después de superarse las condiciones glaciales, tales alrededor de 8000 años antes de Jesucristo. En tal caso, el perro habría sido el segundo animal domesticado de la historia, puesto que el carnero lo fue antes. Se han encontrado pruebas en Zawi Chemi Shanidar, norte de Irak, de que el carnero fue domesticado unos 9000 años antes de Jesucristo.

Sin embargo, la doctora Bárbara Lawrence, de la Universidad de Harvard, que examina material procedente en las excavaciones efectuadas en la llamada "Cueva del Jaguar", de Idaho, al noroeste de los Estados Unidos de América, arrojó nueva luz sobre el particular. En esos fragmentos pudo identificar dientes y tijeras como pertenecientes a perros domesticados cuya existencia correspondía a un período no inferior a 8300 años antes de Jesucristo, es decir, que eran casi 1000 años más antiguos que el perro de Starr Carr. Además, resultó que los restos correspondían a dos tipos de perros diferentes, uno grande y otro más pequeño. Yo tuve después ocasión de examinar los fósiles de la "Cueva del Jaguar" y pude confirmar no sólo los hallazgos de Lawrence, sino, además, identificar varios huesos de patas como correspondientes a una especie doméstica. Parece que estos huesos de patas correspondientes al tipo de perro más pequeña, ya que los restos de esta clase son más numerosos que los del perro más grande. Por sus proporciones diferentes, estos huesos se distinguen de los lobos e igualmente de los huesos del lobo de la pradera que también han sido hallados en la "Cueva del Jaguar".

Estos hallazgos indican que la fecha de la domesticación fue considerablemente más remota de los que hasta ahora se había creído. En los tiempos en que la "Cueva del Jaguar" se había convertido en un poblado, el perro había alcanzado su condición animal doméstico largo tiempo atrás, probablemente miles de años antes, puesto que había tenido una división en tipos.

Los habitantes de la "Cueva del Jaguar" pertenecían a los llamados indios palaeos, un pueblo de cazadores que se estableció en Norteamérica unos 10,000 años antes de Jesucristo. Se concibe que trajeran el perro de Siberia y que, consiguientemente, cabe en lo posible que los perros domesticados americanos desciendan de un linaje que fue domesticado en el Viejo Mundo nada menos que durante el período glacial. Sin embargo, únicamente los nuevos descubrimientos y estudios pueden contestar a estas preguntas. Puede decirse lo mismo del perro salvaje australiano, el dingo, que se cree que fue una especie domesticada introducida por el hombre y que más tarde volvió a su estado salvaje. Seguimos ignorando cuando llegaron a Australia sus antepasados.

Así pues, queda mucho por hacer para resolver el enigma de la domesticación del perro. No obstante, una cosa parece estar muy clara: que ha de considerarse al perro como el primero de nuestros animales domesticados."

El Perro en el Conocimiento con el Hombre.

Cabe suponer que, durante miles de años, las manadas de perros andaban tras las huellas de las gentes de los poblados para rebuscar entre los restos de comida. Durante largo tiempo, los perros se mantuvieron a prudente distancia, pero los que tenían el atrevimiento de aventurarse y acercarse más al hombre con astucia suficiente para que éste no los atrápase y les diera muerte, fueron los que tuvieron más posibilidades de encontrar comida, de sobrevivir y multiplicarse. A juzgar por los escurrimientos de esqueletos, sabemos con certeza que hubo un tiempo en que el hombre comía carne de perro. Los huesos habían sido bien roídos por dientes humanos y los cráneos habían sido partidos para extraer de ellos el cerebro. Sin embargo, teniendo en cuenta lo mucho que la caza abundaba en aquellos tiempos, es poco probable que el hombre tuviera perros principalmente para las sacrificarlos -tal vez para tener alimentos de reserva por si los cazadores volvían con las manos vacías-. Ciertamente, las mujeres que habían perdido un niño congían ya adoptaban a menudo un cachorro. Las adopciones entre la especie no son raras, y en el caso de algunas tribus primitivas las mujeres dan de mamar lo mismo a los perros que a los niños. El perro es un animal que se rige en grado sumo por su sentido del olfato, y un perro que ha sido amamantado por una mujer y que ha absorbido el olor humano a través de la leche que han ingerido, se identifica a sí mismo como un miembro del rebaño humano.

Es poco probable que la función más importante del perro fuera la de ser de ayuda al cazador, pues la caza con perro, incluso en sus formas más sencillas, precisa de cierto entrenamiento del animal o, al menos, de algún sentido de cooperación por parte desde éste. Lo más probable es que el perro fuera primeramente útil al hombre como guardián. Para el hombre primitivo, la oscuridad era el enemigo más peligroso, por la noche, más allá del círculo de luz que proyectaba el fuego del campamento, acechaban peligros reales y riesgos imaginarios -animales salvajes y espíritus malignos, estos últimos no menos preocupantes que los primeros debido a que eran inmunes a todo ataque físico-. Ahí era donde las preocupaciones sensoras, tan agudamente desarrolladas del perro, eran de utilidad. No hay duda que el hombre comprendió pronto que el perro podía advertirle de la proximidad de los enemigos mucho antes de que los centinelas humanos lo notasen. Cuando los perros con el pelo erizado se movían inquietos y gruñían en la oscuridad de la noche, se creía que podían ver al enemigo con su supuesta "segunda vista" -que el hombre asociaba a los pequeños grupos de pelo situado sobre los ojos, que caracteriza a los perros de determinado color-. Incluso hoy en día hay gente primitiva que considera que esos grupos de pelo constituyen un detalle muy significativo.

Indudablemente fue la habilidad del perro en dar la alarma contra la presencia de animales de presa lo que en primer lugar explotó el hombre. Por medio de sus sentidos desarrollados en alto grado, en especial olfato y oído, el perro se enteraba de la proximidad del peligro mucho antes de que el hombre pudiese advertirlo, cosa que permitía a los pobladores prepararse contra el ataque. La función del perro como guardián era un hecho.

A medida que el hombre adquiría otros animales domésticos, contó con el perro para que los protegiera y los mantuviese juntos, con lo cual se les confió también la misión de pastor, desde entonces, el perro ha sido utilizado progresivamente para el servicio de la sociedad y del individuo. Se han ido formando distintas razas a fin de utilizarlas para diferentes fines, al punto que, en muchos casos, se ha llevado la especialización a límites insospechados.

Evolución de las Razas.

El perro, más que cualquier otro mamífero, se ha ido desenvolviendo hasta formar una multitud de razas. Se calcula que existen más de 300 razas en todo el mundo, de las cuales, unas 160 están representadas en los países escandinavos. Antes de que empezase la división en razas tuvo lugar en distintas partes del mundo una evolución natural que creó tipos de perros que se adoptaban perfectamente al ambiente y las condiciones en que vivían. Se supone que al principio el perro era un animal relativamente lento que fiaba en su delicado olfato y fino oído, pero también en su perseverancia y en su resistencia física para seguir el rastro de su presa y acabar por atraparla. Sin embargo, en las llanuras y en zonas desiertas, la velocidad era el único medio de escape de la caza salvaje cuando se veía perseguida por sus enemigos. En tales circunstancias, hace falta podencos que tuviesen cualidades totalmente diferentes a las del constante "trotador". Se creó un nuevo tipo de perro -un cazador de alzada, de manos y patas largas, lomo corto, capaz de alcanzar gran velocidad- que contase más con su vista que con su olfato cuando persiguiese a su presa en campo abierto. Este tipo se convirtió en el nucloe de "galgos de vista" actuales, que son muy veloces pero que tienen una resistencia limitada. Cuando se utilizaba al "borzoi" para cazar liebres -y a veces lobos y zorros- en Rusia, era cosa sabida que la liebre acabaría por escaparse si el perro no conseguía atrapar las 60 segundos. Esto demuestra que el perro no podía mantener su velocidad largo rato.

parte de este tipo de perros cuya evolución se ha obtenido de una forma natural, algunas razas han salido a escena como resultado de mutaciones, es decir, de divergencias completas de tipo que el hombre ha explotado por medio de la selectividad en la cría. Tales mutaciones no son raras entre los animales, pero como estos ejemplares se desarrollan en condiciones desventajosas por un motivo u otro, suelen sucumbir en la lucha por la supervivencia, y desaparecen. Por ejemplo, una mutación que es causa de una falta de pigmentación en un pinzón recién nacido, hace que el color de éste sea blanco en lugar de normal que le protege. Entonces se convierte en presa fácil para sus enemigos naturales, y rara vez vive hasta alcanzar la madurez y criar.

Las mutaciones en animales domésticos que el hombre halla útiles han sido siempre adoptadas por él a base de una crianza bien proyectada para dejar establecida la peculiaridad de que se trata. Estas peculiaridades se han ido desarrollando gradualmente hasta conseguir las características de la raza. El dachsund o perro tejonero es un ejemplo de una raza que tuvo su origen en una mutación. En este caso, la mutación afectó a las patas, que quedaban cortas en los comienzos del desarrollo, cosa que se tradujo en patas cortas que son hoy la característica de la raza. Éste fenómeno es conocido científicamente por condrodistrofia. Las razas del bulldog pertenecen también al grupo de las que han heredado las características de la condrodistrofia.

Cruzando las "razas fundamentales" unas con otras, se han obtenido nuevas razas que constituyen una amplia variedad de perros de diferentes tipos y tamaños, desde el más pequeño, que pesan sólo unos kilos, a los que rozan los 90.

División en Grupos.

Los intentos que se han hecho en distintas partes del mundo para dar con una clasificación sistemática de los perros han carecido de lógica y de realismo. A veces la clasificación se basa en semejanzas físicas o en una ascendencia común. Algunos grupos se componen de razas que se utilizan como fines parecidos. Los esfuerzos que se han realizado en esta especialidad han demostrado que no es posible sentar unas reglas fijas que permitan hacer una división completa y adecuada en grupos. Esto ha dado como resultado que usen distintas clasificaciones en diferentes países.

En 1965, la FCI (Fédération Cynologique Internationale) estableció un sistema, que comprende diez grupos, que se emplea actualmente en la mayor parte de los países del continente. Éstos grupos son:

✔ Razas de pastor
✔ Razas guardianes/policia/faena
✔ Terriers (perros de busca)
✔ Perros tejoneros
✔ Razas para la caza mayor
✔ Razas para la caza menor
✔ Perros de punta (con exclusión de las razas británicas)
✔ Perros de punta (razas británicas)
✔ Otros perros de punta británicos
✔ Falderos

El Club de Gran Bretaña divide las razas en seis grupos:

✔ Sabuesos
✔ Perros de punta
✔ Terriers (perros de busca)
✔ Razas utilitarias
✔ Razas de faena
✔ Falderos

La clasificación determinada por el Club Canino Americano se compone también de seis grupos, a saber:

✔ Razas para deportes
✔ Sabuesos
✔ Razas de faena
✔ Terriers (perros de busca)
✔ Falderos
✔ Razas inadecuadas para el deporte

En los cuatro países escandinavos se ha venido empleando desde el 1 de enero de 1968 una clasificación común que comprende ocho grupos, clasificación que, a pesar de ciertas anomalías, presta cierto grado de uniformidad a las exposiciones que se celebran en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia. Los ocho grupos escandinavos son:

✔ Perros de Pomerania
✔ Razas para trineo/caza
✔ Perros de punta
✔ Razas guardianes/faena
✔ Terriers (perros de busca)
✔ Galgos de vista
✔ Razas inadecuadas para el deporte/razas caseras
✔ Falderos

Un Perro para cada tipo de Dueño. Te presentamos una lista de todas las Razas de Perros que hay en el mundo, ordenada alfabéticamente.